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Re: Amor enemigo
CAPITULO II…………………………………………………….FIESTA EN TAKIRO
A la mañana siguiente, Rubi despertó al sentir que alguien le pateaba, creyó que era un samurai que la habría descubierto, sentía que el corazón se le paraba, y no podía respirar del miedo, se levantó de un salto, tomo su cuchillo, y se lo apoyo sobre el cuello, cuando vio quien era, se dio cuenta que era un amigo (también Ninja), llamado Shiro.
Blanquito despertó por el ruido, e intento correr, Shiro toma una soga que traía consigo, y pudo atarle un pie, Blanquito tropezó.
-Es amigo-dijo Rubi.
-Por eso vine-respondió Shiro.
-Puedes decirle al maestro que no hay por que temer, es un novato aun-.
-Aprendiz-aclaro Blanquito.
-¿Segura?-pregunto Shiro con desconfianza.
-Si-.respondió ella.
-Mmm.. Bien, pero sabes que te vigilo-.
Dio un salto y se esfumó.
Shiro era un joven de 18 años, era quien se encargaba de asegurar la perfección de Rubi en su misión. Era algo alto, su ropa destrozada, cicatrices, cabello gris, y tapándole el ojo izquierdo, el ojo que se le alcanzaba a ver, daba escalofríos y ninguna ansiedad de volver a verlo.
-En algo tiene razón-dijo Rubi.
-¿En que?- preguntó intrigado.
-Me conoces sin mi mascara y el disfraz que uso- respondió.
-¿Y?-.
-Aun no puedo confiar en un samurai, podrías escaparte y mandar a matarme-.
-Nunca haría eso, y lo sabes-.
-No importa, debemos ir a los mismos sitios así que estarás siempre junto a mí-.
-Eso es cierto-.
Comenzaron a caminar al pueblo. En la entrada, un hombre los detuvo.
-Están invitados a la fiesta de esta noche-dijo-Por favor asistan-.
Les entregó un papel, no decía mucho más que el hombre.
Frente a ellos podía verse el templo, y la gente haciendo los preparativos. Delante, había una feria, como era de esperarse, llena de niños intentando ganar juegos muy complicados. Rubi era algo inmadura, vio un juego de lanzamiento de cuchillos, y salio disparada hacia allí. Blanquito recordó la imagen de Shiro, y la siguió por su seguridad.
-¿Cuánto?-pregunto ella a quien atendía esa atracción.
-Dos monedas- le respondió.
Blanquito llego al lugar. Rubi reviso su bolsa y no tenia ninguna moneda, fue ahí cuando recordó la apuesta del día anterior.
-¡Nunca me diste esas monedas!-dijo algo enojada.
-Yo dije que te las daría si clavabas ese…-se detuvo para no pronunciar shuriken, todos sabían que eso era utilizado solo por los Ninja.
De repente le dio la espalda y fingía llorar, todos miraban de mal modo a Blanquito, y el sin mas remedio, le regaló dos monedas. Dejó de llorar, se volteo y le dio un abrazo.
-Gracias-dijo muy feliz.
-Por nada-.
Le pagó, y el señor entregó tres cuchillos para que lanzara.
El juego consistía en lanzar los cuchillos a una diana colocada a cinco metros, y el premio por clavar los tres en el centro eran diez monedas.
A Blanquito le apareció una sonrisa de oreja a oreja, pues sabia que daría los tres tiros al centro, y así le devolvería lo que le prestó.
Como era de esperarse, en menos de un minuto los tres cuchillos estaban en el centro de la diana, el hombre quedo boquiabierto al ver eso.
-Eres muy buena-le dijo orgulloso –Serias excelente Ninja ¿No crees?-.
Ella agachó la cabeza, tomó el dinero, se largaron de allí.
Ya lejos de la feria, Blanquito insistió:
-Mis monedas-.
-¿No era un regalo?-.
-Pero…-.
-Lo que se de no se quita- interrumpió ella.
-La próxima vez diré que eres una Ninja-.
Ella lo tomo por la espalda, y apoyó su cuchillo en el cuello.
-¿Por qué no intentas ahora?-pregunto amenazante.
-Mejor al rato-dijo con un poco de temor.
-Así me gusta-dijo sonriente ella.
Pasaron toda la tarde en esa feria, y en un momento Blanquito pregunto:
-¿Qué edad tienes?-.
-Catorce ¿Y tú?-.
-Quince-.
Así corrieron las horas, la noche llegó finalmente, y la fiesta con ella.
Los guardias se encontraban hablando entre si, uno de ellos tenia su “pierna” lastimada
-Dicen que una niña clavó tres cuchillos en el mismo punto-dijo el herido.
-Seguro fue el mismo Ninja que te arrojó eso- dijo otro guardia.
-Silencio, que no sabes que los Ninja pueden oír casi cualquier cosa-dijo alguien que estaba allí.
-Es cierto, busquen bien, esténse muy atentos-dijo el herido.
Por fin, llegaron ellos a la fiesta. El hombre que atendía el juego también era un guardia pero no recordaba bien la imagen de ella.
Al verla entrar vio algo familiar en ella, un momento mas tarde recordó su imagen. Vio que pasaba entre la gente hasta que desapareció de su vista, luego la vio por otro lado pero su ropa no era la misma, es que se cambio su kimono por uno azul esta vez.
Algo confundido, la obligo a ponerse en frente de todos, y dijo:
-Ella es la Ninja, merece la muerte como cualquier otro-.
Esta vez comenzó a llorar, eran lágrimas reales esta vez, y dijo:
-Nunca haría algo así-.
La gente creía en las inocentes palabras de una niña, y nadie creyó lo que dijo el guardia. Aprovechó el momento, y se largo del palacio, el guardia venia siguiéndola detrás.
-Lo siento-dijo el guardia.
-Eso fue muy humillante- respondió de mal modo.
-Como podría disculparme- dijo con sentimiento de culpa.
En ese momento comenzó a ver su mascara, sin dudarlo dijo:
-Me gustan las mascaras de los samurai-.
-Esta bien, si es lo que quieres-.
Se desató la mascara, y se la entregó a ella. El guardia volteó, y volvió al palacio.
En ese mismo momento Blanquito salió a buscarle, y en el techo de una casa de por ahí, se encontraba Shiro.
Blanquito se puso a hablar con ella, y de un salto se apareció Shiro entre ellos.
-Mira, mi primer mascara- dijo muy feliz.
-Si, pero no era así como se te dijo q la consiguieras-dijo Shiro.
Le quitó la mascara le ató una piedra y la lanza al lago.
-Ahora quiero que la consigas otra vez-.
-¿Del modo duro no es cierto?-pregunto ella.
-Claro que si- respondió.
En ese mismo momento Rubi tomo a Shiro y lo lanzó al agua.
-Trae mi mascara aquí- dijo.
-Bueno, eso es mejor que haberla conseguido sin esfuerzo… creo-dijo desde el lago.
En aproximadamente media hora salio del agua con la mascara en la mano.
-Que tal estaba el agua-preguntó Blanquito.
-Si quieres te arrojo-le respondió el.
-No hay algo que quieras devolverme-dijo ella.
Al momento que Rubi tenia la mascara en la mano Shiro dio un salto y desapareció.
-Cuando termine la fiesta quisiera ir por mi autorización- dijo Blanquito.
Un par de horas mas tarde, la fiesta llegó a su fin, y el fue con el sensei. Después de algunos cuantos minutos el salió con su autorización en la mano.
-Guau q difícil es conseguir una autorización- dijo ella sarcásticamente.
-Y que, conseguir esa mascara no fue tan difícil o si- le respondió.
-Ya no importa, me voy a dormir, adiós-.
-Tienes miedo a que te digan la verdad no es cierto-.
-Adiós-repitió.
Agradezcamos el principio de esto por el incentivo que me dio Dharon una felicitación para el también.
En el próximo capitulo aparece naruto >.< no mentira
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FrozzenWolf(ejecutado) por casteGZ(SS activo)
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