El hada golpea con un suave "puf" la pared, como si esta fuera acolchonada, pero esto no la detiene. Se acomoda el vestido y se arregla el pelo (todo suspendida en el aire) y sale disparada, como una bala de cañón de los barcos del puerto, hacia la elfa.
-Deténgase -le pide, colocándose por segunda vez ya delante suyo- si es por ese drow idiota, yo la puedo ayudar
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