|
Senior Member
Registrado: noviembre-2007
Edad: 19
Posts: 199
|
Capitulo 7: Dos Gigantes, solo un Titán
"Recuerdo aquel día como si fuese ayer. Una gran armada piso nuestras tierras, y un fuerte estampido resonó en las colinas, en los mares y en el cielo. De esa mota de armas y armaduras que se mezclaban con escudos y espadas y estandartes negros comenzó a surgir una sombra, que se transformo en silueta y luego en forma. Como cuando el sol aparece en el horizonte al amanecer, aquel gigante tomo forma y luz propia. Algunos lo llamaban "el Azote de los Dioses". Un Marea proveniente de la casta de Senescales de la antigua Ciudad de los Cielos, un guerrero poderoso... El guerrero mas poderoso del ejercito mas poderoso.
Recuerdo bien, tenia el ancho de tres hombres y el alto de 6 medianos. Quizás tenia el doble de peso que un oroka medianamente robusto. Llevaba un martillo que, se presumía, estaba echo de acero de Orinakurion y su ropaje era una armadura de encaje de Mithril puro. Decían que no podía ser vencido pues los dioses estaban apadrinándolo. Que era el mejor en la tierra, lo mas parecido a un ángel destructor.
En ese momento también en nuestras filas, sumida en ellas, emergía una forma. Llevaba, recuerdo bien, una gran espada.
Pudimos entonces darnos cuenta sin mucho observar que aquel guerrero extraordinario blandía la mítica espada de Herbrahm, que tiempo después seria mejor conocida como La Cazadora de Dragones.
Herbrahm había nacido de la unión de dos dioses, el señor de la Flama, Paagrio y la pequeña pero fuerte diosa de la tierra ( y madre de los medianos) Marph.
Herbrahm fue forjada en la era de los omnipotentes señores de los elementos, en el mítico lugar llamado “Forja de los Dioses” al Oeste de las tierras áridas. Esta espada contenía un gran poder puesto que no solo uno, sino dos elementos yacían en ella y le brindaban la gran fuerza que la caracterizaba. La tierra le dio a la espada toda la pureza de los mejores minerales y le brindo su temple. Decían que la hoja de Herbrahm no podía ser quebrantada. El fuego de Paagrio sirvió para moldear la hoja y para darle su poder devastador. Herbrahm seria conocida como la “Cazadora de Dragones” al ser utilizada tiempo después, por el mismo Paagrio, para atravesar el corazón del Valakas, en el tiempo en que los dioses libraran la batalla de los cielos, contra los 6 dragones hijos de Shillen.
Nuestro guerrero se veía temible, realmente hacia que cualquier ser pareciera una hormiga a punto de ser aplastada. Pero creo que, por los rostros de nuestros guerreros, ninguno creyó que podría con el fuerte Marea. El desafió estaba claro, y el gigante esperaba ansioso la carne de cada uno de nosotros que, inevitablemente, iríamos pasando uno a uno a encontrar nuestra muerte.
Entonces impaciente, el sanguinario no resistió la tentación y se lanzo feroz contra nuestro primo guerrero.
Pero para la sorpresa de todos el gigante fue decapitado luego de tres golpes de espada. Como podría!?? Como podría un ser tan ínfimo derrotar al ahijado de un Dios!?? Como podría un oroka derrotar al mejor guerrero del mundo, quien pisoteo las alas de los ángeles y machaco a los mil demonios del infierno sin siquiera sudar, y volvió a la tierra a darle muerte a quienes se conocen como mortales!!??
Pero la suerte del general del ejército titánico solo apresuro lo inevitable. Furiosa, esa oscura legión se abalanzo contra nuestras filas. Al grito de nuestro campeón, nuestra primera fila se abalanzo contra el enemigo. Nuestros mejores guerreros de Elite se encontraban al frente así que no fue muy difícil dar con la 3 fila de la formación Titánica.
Recuerdo bien que todas las tribus del Norte se encontraban allí. Recuerdo que mi hermano, el Gran Kakai estaba como raso de la Brava Hestui. Quien diría que seria tiempo después su jefe de guerra y también el Lord de la Flama.
Los Lagra y los Urutu, las dos tribus mayores en numero, se habían unido bajo un mismo estandarte por primera vez. Los Neruga, estrategas del Sur habían estado planeando tácticas de cerrojo y de falange durante los inviernos anteriores. Los Duda-Mara no perdían paso ni tampoco los Gandi. Las tribus de media-sangre también se encontraban peleando a nuestro lado.
Los Utuku, los Breka, los Timak y los Turek habían olvidado, por una vez, sus largos y pasados conflictos con sus medio-hermanos y ahora, por única vez en toda la historia, formaban un mismo brazo, blandían una misma espada y dirigían, todos juntos, el puño de acero único. Un puño de acero que tenia como objetivo mantener la única y ultima flama de esperanza en el mundo, el cual se sumergía poco a poco en oscuridad, en tinieblas, en tiranía..
Estábamos en plena batalla, los gigantes eran muchos y los oroka estaban cansados y severamente lastimados.
Y allí, en medio de aquella furiosa batalla nos dimos cuenta de que presenciábamos quizás, el mayor acontecimiento en la historia de todas las razas.
Mientras luchábamos, notamos con asombro y terror que los poderosísimos agresores se rompían como el agua contra la roca, en la silueta del asesino de gigantes. Si, Atuba el demonio, el desolador, el destructor. Allí parado, parecía que estuviera aferrado al piso. Los gigantes daban vueltas a su alrededor y luego se azotaban contra él sin siquiera moverlo. Daba giros con su espada y destruía casco, escudo y hueso. Emanaba un aura caliente que derretía incluso el acero, y lanzaba fuego desde el templado filo de su espada. Un encantamiento casi divino parecía protegerlo. Estremecía a todos en la batalla con estridentes rugidos y gritos seguidos de un tremendo golpe de espada que decapitaba a quien lo recibiera y cuando parecía estar rodeado concentraba toda la energía de su cuerpo, y entonces una fuerte explosión de energía y fuego pulverizaba a sus agresores.
Luego comenzó a cerrarse. Nuestro ejército también se cerró al grito del bravo guerrero. Nuestros Chamanes comenzaron a cantar y a hablar en Xestíh, signo de que sus guerreros recibirían la ayuda de los espíritus. Un gran señor de la guerra lanzo un estallido de energía que penetro en cada uno de los corazones guerreros. Entonces el fuego de Paagrio se sintió en nuestros corazones. Nos embravecimos, gritamos de furia. Los monjes que habían decidido no pelear salieron de sus creencias para enfrentar a la crueldad y la muerte cara a cara. Se decía que los monjes del templo de Paagrio tenían la misteriosa habilidad de imitar a casi cualquier bestia, incluso con su fuerza, su agilidad y su furia asesina características. Y el objeto de prueba fue ese día miles de gigantes que quedaron prácticamente aplastados por osos, pumas, halcones gigantes e incluso conejos que atacaban y se retiraban misteriosamente para desaparecer en la espesura de los bosques.
Pero no podíamos fijarnos en los bosques ahora. Era tarea de los monjes. Confiábamos en que sus tácticas de guerrilla desorientarían a los gigantes que venían por el Sur, y retrazarían su paso por lo menos un poco para darnos tiempo y no batallar con dos legiones a la vez. Pero fue inútil. Los monjes druidas fueron obligados a retroceder y los bosques fueron quemados. Seis días de intensas batallas nos acontecieron.
En el séptimo día los gigantes nos rodearon. Sin temor enfrentamos a miles de ellos. Mientras peleábamos notábamos que la fatiga producía la mitad de las bajas. La otra mitad las producían el hambre y la desesperanza.
El coraje y la moral de nuestros guerreros termino por desarmarse cuando nuestro campeón fue rodeado.
En ese momento se abrió la fila frontal del ejercito negro y el rey invasor se presento ante nosotros.
Se abatió nuevamente con más de una docena de gigantes y luego, bajó la mirada, vio que quizás no podría, levanto su espada y rugió como un león. Entonces todos a su alrededor temblaron. Su corazón exploto de ira y… Despojándose de su armadura pidió a los gigantes que lo atacasen.
Los gigantes, ebrios de furia lo atacaron de todos lados sin mas logro que una herida cerca del muslo derecho... entonces sucedió lo que esperábamos.
Pronuncio unas palabras, soltó su espada y la dejo caer. El viento comenzó a soplar y se hizo un silencio...
La guerra habría terminado tiempo después, mas no antes de que muchos gigantes fueran a parar al inframundo.
Se hablo durante mucho tiempo después de la ferocidad de aquel oroka. Los gigantes aseguraban haber visto a un demonio, a un Valor, salir desde dentro de nuestro guerrero. Pero yo puedo apostar que los gigantes nunca olvidaran jamás a un guerrero Berseker, puedo asegurarlo."
__________________
El 98% de los adolescentes han fumado,
si eres del dichoso 2% que no lo ha hecho,
copia y pega esto en tu firma.
Yo fumo seguido pero no me pega... osea, copio y paso 
Para quienes no lo hacen... no lo hagan.
Para quienes lo hicieron... no lo vuelvan a hacer.
Para quienes lo estan haciendo en este momento... no hay caso con ustedes hagan lo que quieran.
Clan: Aves Rapaces Alianza:Innuendo Orco x4...Destroyer x100pre
|