Los Ojos de la Inocencia Capitulo V (Parte VII)
“No puedo esperar más” fue el pensamiento de Aisha mientras se encontraba en su casa cenando con su familia. Deseaba volver a encontrarse con Driangor, sabía que estaba enamorada de él al sentir como su alma lloraba la distancia que les separaba en ese momento. Pero hoy volvería a verle y hablar con él, se sentiría viva nuevamente aunque sólo fuera durante el tiempo que estuvieran los dos juntos esa noche.
Veía como que el día de la boda se acercaba, y con ello, sus ganas de volver a ser feliz se desvanecerían. Pero debía hacer aquello por sus padres, por el amor que sentía por ellos.
- ¿Te ocurre algo hija mía? – Le preguntó su padre con gesto preocupado.
- No es nada padre – Respondió esbozando una ligera sonrisa.
- ¿Estas cansada?
- La verdad es que sí. Será mejor que me vaya a dormir – Contestó mientras se levantaba de la mesa.
Subió las escaleras y al llegar a su habitación cerró la puerta. Se sentía mal por mentirles, pero era la única forma de poder ver a Driangor. Se acercó a la ventana, y abriéndola muy despacio para así evitar hacer ruido, salió afuera.
Cada paso que daba hacia el bosque era como una bocanada de aire para su espíritu, no por el echo de verle, sino también por que sentía que cuanto más cerca estaba de él, más lejos se encontraba de aquella triste celebración.
Cuando entró en el bosque sintió un pequeño escalofrío. Aunque ya había estado en ese lugar muchas veces de noche, era la primera vez que lo veía tan oscuro y triste, como si faltara algo o no todo fuera como debería ser. Por un instante pensó que era una mala señal, pero pronto negó aquel pensamiento. Ignorando todo lo malo, siguió caminando hacia el interior.
“Traidora”, era la palabra que Lehahiah se repetía una y otra vez mientras esperaba la llegada de Aisha y observaba la superficie cristalina del lago. En su cabeza sólo veía como ella se estaba riendo de su pobre hermano, provocando que el odio que ya sentía por esa raza, se atenuase más.
Los odiaba a todos, y aunque si hermano había dicho que existían algunas buenas personas, aquella revelación había conseguido destruir las pequeñas dudas que habían poblado su mente y su corazón. No había nadie bueno, todos eran unos seres mediocres, pero por mucho que quisiese verlo así también, el hombre llamado Milner, estaba fuera de aquellas descripciones “¿Por qué?” pensó.
- Quizás es que … -. Se respondía a si misma cuando oyó un pequeño ruido cerca de ella.
Se ocultó más profundamente entre las hojas del árbol esperando ver quien o qué era lo que había interrumpido sus pensamientos cuando con gran sorpresa vio comol se acercaba Aisha hacia ese lugar.
Fin Parte VII
Editado por Ice Wolf en 21-may-2008 a las 08:04 .
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